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Descifrando El problema de los tres cuerpos

Cixin Liu (Henan, 1963) es acaso el escritor chino de ciencia ficción más aclamado en las redes y de las promociones editoriales. El primer nombre que salta cuando uno pone en el buscador esas palabras clave o cuando buscas referencias para leer tu próximo libro que debe ser 1-una obra de ciencia ficción 2-el trabajo de un creador que no conozcas y que sea ya un hito en su país o en su región. Dicho y hecho: aparece el sugestivo nombre de El problema de los tres cuerpos, la primera novela de la trilogía homónima compuesta además por El bosque oscuro y El fin de la muerte. Según las reseñas, la entrega ha sido tan exitosa en China que incluso algunas noticias hablan ya de una adaptación, de una serie, de un juego…
En el pasado Ye Wenjie ha sido víctima de la Revolución Cultural china que en su universidad ha llegado para ajusticiar a aquellos que no se plieguen a los preceptos totalitarios de la enseñanza.
En especial la enseñanza de la física, ha tenido muchos cambios fundamentales para lo que será luego el desarrollo de la materia científica. Este es el primer desarrollo argumental que sigue la vida de la mujer, desde que sale castigada de su universidad, y comienza su “reclusión” en una base militar en tanto es reeducada por preceptores más adheridos al sistema. En otro plano, el del presente, se desarrolla una investigación que une a varias fuerzas internacionales  para desentrañar la misteriosa muerte de varios científicos.  Uno de los hilos de investigación lleva al descubrimiento de un juego en red llamado “Tres cuerpos” donde los participantes son exhortados a resolver  el problema fundamental de un mundo ficticio que al no poder predecir el comportamiento de sus tres soles, está a merced del capricho de la naturaleza. Los “trisolarianos”  son una sociedad avanzada, que debe hacer pausas en su desarrollo en tanto ocurren los períodos de extremo calor o frío. Se unen los dos planos narrativos cuando Ye Wenjie es develada como la comandante de la organización trisolariana de la Tierra, fuerza conformada especialmente por individuos que no creen que nuestro mundo merezca una oportunidad de vida y que apuestan por la llegada y conquista de la Tierra por Trisolaris un mundo real, y alejado varios cientos de años luz de nuestro mundo.
A partir de esta situación, planteada en la primera entrega de la trilogía, Cixin Liu da rienda suelta a su sapiencia  y poniendo a prueba la inteligencia y capacidad de raciocinio de sus lectores. La segunda y tercera entregas, sin embargo no cuentan ya con el atractivo de la historia de Ye Wenjie un personaje contradictorio y vivo, escrito sin recelos, quizá el único que llegaremos a conocer profundidad de entre el maremágnum de personajes que luego llegarán a la obra como tsunami.
El autor incluye en El bosque oscuro al personaje de Lou Ji, representante chino de un proyecto internacional contra el ataque trisolariano, en un momento marcado a partir de nuestro futuro, en el que ya la humanidad practica la hibernación y ha comenzado a conquistar el espacio.
Cheng Xin es el relevo de Lou Ji, no solo en la historia, sino porque se convierte en el personaje principal de El fin de la muerte y en testigo de los avatares de la Tierra en tanto ya la invasión trisolariana es inminente.
La novela como conjunto es muy desigual. Si la primera entrega se concentra en un par de personajes a quienes podemos incluso tomar cariño y entender; sin embargo, la continuación se me acurre una suerte de “techdump”, un sumidero tecnológico donde Cixin Liu no dejará pasar oportunidad para poner temas candentes sobre la mesa: eutanasia, hibernación, estafa, mundo tecnologizado, autómatas… todo ello sazonado con problemas de la física como el propio “problema de los tres cuerpos”, la paradoja de Fermi, teoría de la sospecha, técnicas de interrogación, teoría de cuerdas, cuarta dimensión… En todo este carnaval científico el autor parece perder de vista a sus personajes, se decanta por contar la historia de la humanidad a saltos, ya no como una novela, si no como una relatoría que no nos permite imbricarnos emocionalmente, solo intelectualmente. Debo confesar que si la trilogía El problema de los tres cuerpos me robó el sueño en un inicio, hacia su final fui procrastinando cada vez más su lectura, ya que pasó de ser una interesante novela sobre personajes que debían resolver misterios relacionados con la ciencia a ser un manual dramatizado sobre las teorías de posibles futuros que aguardan a la Tierra. Tema interesante, desarrollo no tan bueno en tanto olvida frecuentemente la parte creativa de la literatura. Mi suposición es que tras el éxito de la primera entrega, Cixin Liu decidió internacionalizar su novela “china” de ahí la aparición de personajes de todo el mundo cuya única función es mostrar algo, decir algo o teorizar sobre algo. Definitivamente no resultó una buena elección a la hora de construir un personaje.
Mi recomendación será siempre leer estas tres novelas. Hay un cúmulo de conocimiento importante que ha de ser divulgado y creo que sobre todo es una obra que invita a los lectores a la reflexión más allá de individuo, como humanidad.

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